Otro golpe para la dictadura cubana.
El tanquero ruso Universal, con unas 250,000–270,000 barriles de diésel que podían terminar en Cuba, pasó semanas dando vueltas en el Atlántico y ahora cambió rumbo hacia el Atlántico Sur.
No llegó a Cuba.
La potencia médica, la resistencia y la soberanía energética dependen de que un barco ruso no se arrepienta en medio del océano.