Agradezco a la vida que mi familia no tiene unas corrientes políticas distintas a las mías, y podemos sentarnos en la mesa a comer tranquilos y llegar a la conclusión de no apoyar a un mata gatos.
Amén.
Quizás hoy se vuelva realidad un fenómeno muy interesante: la democratización de una campaña política. La campaña de Cepeda Presidente ya no le pertenece a Cepeda, sino a todos. Nos cansamos de pedir, pues nos la vamos a tomar.
Vamos a ganar en segunda vuelta
Los estudios muestran que el efecto Flynn se está revirtiendo: las nuevas generaciones puntúan menos en pruebas cognitivas que sus padres! Estamos probablemente frente a las generaciones con los IQ mas bajo de la historia 🧵
Miré el stream de Westcol con Abelardo y la entrevista de Iván Cepeda con Daniel Coronell. Mañana elegimos entre un payaso cuyo plan de gobierno tiene 3 páginas y entre un filósofo que lleva toda su vida luchando por las víctimas y tiene un plan de gobierno serio. Ustedes deciden
Las redes sociales reemplazaron la lectura crítica por el scroll.
El resultado en política: ya no necesitas preparación, necesitas pantalla. Que Westcol explique más política que los medios tradicionales lo dice todo.
En Colombia esto se ve con Abelardo de la Espriella: puro show, cero sustancia. El problema no es él, es que ese formato funciona. La política se volvió entretenimiento, y terminaremos ganando los políticos que merecemos cuando dejamos de exigir más
Mi mayor decepción laboral fue entender que no basta con hacer bien tu trabajo ni con amar lo que haces. A veces, si no encajas, no caes bien o no te alineas con el ego de quien lidera, todo tu esfuerzo deja de ser suficiente, incluso cuando cumples y das lo mejor de ti.
yo SI JUZGO a la gente en época electoral porque no estás escogiendo novio, estás escogiendo alguien que no solo te va a gobernar a ti, va a gobernar a un país entero, que va a definir el futuro de oportunidades, decisiones
No me extraña la fuerza de #Abelardo. En un país donde tantos admiran al vivo, al atarván con plata, al que se salta la fila, al que presume poder y desprecia al débil, era cuestión de tiempo que apareciera alguien que convirtiera esos valores en proyecto político.