Rechazo cualquier tipo de intervencionismo en las elecciones de nuestro país.
Cada vez es más evidente que la extrema derecha internacional busca influir en el rumbo político de Colombia. Ya vimos a Noboa utilizando los aranceles como mecanismo de presión contra nuestro país; a Milei involucrado en episodios como el denominado “Hondurasgate” y en una estrategia permanente de hostilidad mediática contra el Gobierno; y a Trump, primero de manera indirecta a través de Bernie Moreno y ahora de forma mucho más explícita.
El interés de Trump es claro: consolidar su influencia sobre América Latina. Colombia, por su posición estratégica y su riqueza natural, resulta fundamental para ese proyecto. Necesita gobiernos dóciles como el de Abelardo que faciliten el acceso a nuestros recursos, no gobiernos comprometidos con protegerlos.
No es casualidad que estos liderazgos se encuentren. Comparten una visión que prioriza los negocios de unos pocos por encima de la vida, los derechos y el bienestar de las mayorías. Mientras Trump enfrenta los niveles más bajos de aprobación de su mandato, Milei ha sumido a millones de argentinos en una profunda crisis social, incluso comiendo carne de burro y Noboa tiene a Ecuador atravesando una de sus peores situaciones de seguridad.
La derecha internacional protege privilegios; nosotros defendemos a la gente. Ellos gobiernan para los poderosos. Nosotros creemos en un país que cuide a quienes trabajan, a quienes producen y a quienes históricamente han sido excluidos.