Triste papel el de una líder atrapada en el anacronismo, en la grandilocuencia de una derrota disfrazada de épica, de una resistencia cuyos costos terminaron pagándolos otros y de un entorno lujurioso obsesionado con alcanzar el poder aun cuando ya perdió conexión con la realidad.
Así no se puede conducir un país, porque para construir un país primero hay que amarlo. Amarlo Cori, amarlo por encima de tus intereses y de los intereses de los tuyos.
Es cierto que el chavismo exportó desestabilización. Muchos advertimos eso desde la segunda ola migratoria —mientras otros celebraban que “se iban todos los capaces”. Pero hoy una declaración como esa resulta peligrosísima para una diáspora que salió a buscar futuro y terminó encontrándose, muchas veces, con xenofobia, humillación y rechazo. Ya se te ha dicho, pero tu incomprensión siempre te juega en contra.
¿Cuándo vas a aprender Cori? Desde que aterrizaste en Panamá no has dejado de meter la pata. Todo ha salido mal: el “baño de pueblo” que no ocurrió, las reuniones con los mismos impresentables de siempre y ahora las declaraciones en la Asamblea panameña.
Hay momentos en los que un liderazgo deja de representar una esperanza y comienza simplemente a administrar su propia decadencia.
Sinceramente creo que estás en ese momento, sobre todo, porque mientras más desconectada estás de la realidad, más grandilocuente se vuelve tu relato.
Por eso no te toman en serio en EE.UU. y poco a poco dejarán de hacerlo aliados de menos peso y la opinión pública.
María Corina Machado habló ante la Asamblea Nacional de Panamá: "Venezuela será libre y dejará de ser un territorio que exporta desestabilización"
buff.ly/OMawaJX