Mi madre siempre decía "la vida no es un ensayo"
No hay telón que se abra dos veces para la misma escena, ni borradores que puedas corregir después de vivirlos. Cada instante sucede una sola vez y luego se convierte en memoria.
Deja de esperar el momento perfecto.
No llega como una señal luminosa, a veces aparece disfrazado de día común, de conversación breve, de silencio compartido.
Deja de posponer tu alegría.
No necesita permiso ni condiciones ideales, no tiene que ser aprobada por nadie, ni siquiera por tus propias exigencias. No hace falta que todo esté resuelto, la vida rara vez lo está.
Siempre habrá algo pendiente, algo que entender, algo que aún duele. Y aun así, puedes respirar hondo y sentirte vivo, ahora.
No esperes a estar completamente sanado.
La sanación también ocurre mientras caminas, mientras ríes, mientras te equivocas y vuelves a intentarlo sin certezas. Ahí también hay vida. No necesitas tener todas las respuestas. Algunas preguntas se disuelven viviendo.
No todo tiene que explicarse: hay cosas que solo se sienten, y en ese sentir, algo se ordena sin ruido, sin esfuerzo.
No vivas como si aún fueras a empezar, ya empezaste, desde el primer latido, desde el primer respiro.
No guardes tu alegría para después.
Después es un lugar que nunca llega.
Este instante, imperfecto y real, es suficiente, permítete habitarlo sin condiciones, sin aplazar lo que te hace bien, porque no hay repetición, no hay regreso, no hay segunda toma.
Y el tiempo no espera.
No se detiene a esperar que estés listo, a que entiendas todo o a que pierdas el miedo, sigue, avanza, contigo o sin ti.
Así que vive.
Aunque tiemble la voz.
Aunque el camino no esté claro.
Vive ahora, no cuando todo encaje, sino mientras se desordena.
Porque al final, lo único que realmente se pierde es lo que no te atreviste a vivir.
Reflexiones Karim A Nesr©