A mí lo que me choca es que un señor que va a dar clase a la heredera de la jefatura del Estado vaya a explicarle esta extraña cosa por la cual hay momias franquistas inmortales como cuadros del Estado…
Ignacio Sánchez-Cuenca nos trae en La Vanguardia un artículo: ‘Algo huele a podrido en el Estado’ en el que al hilo de numerosas actuaciones del poder judicial y de las fuerzas de seguridad del Estado, plantea como la transición política dejó a determinados aparatos del Estado sin cambios suficientes para asegurar su comportamiento democrático. “Se dan por definitivas las informaciones de la policia aun cuando se han detectado numerosos errores e invenciones (casi siempre en la misma dirección). En los últimos años hemos visto causas judiciales que producian vergüenza ciudadana (las de los García-Castellón, Escalonilla, Peinado, el Tribunal Supremo condenando al fiscal general del Estado, etcétera).” Una aportación contundente y rigurosa a un debate sobre las consecuencias actuales de la transición española y sus carencias democráticas.