Cuando muchos creían que la lucha popular hacia la democracia se había truncado otra vez por las maniobras del régimen criminal, un hombre noble y valiente hizo posible lo que muchos nos dijeron que era imposible.
No lo vieron venir. No calibraron su integridad y su valentía. No entendieron que la verdad se abriría paso, hasta demoler todas sus mentiras y arrancarles todas sus máscaras.
Edmundo González Urrutia, un hombre noble y coherente, quien arriesgó todo por Venezuela, hoy, una vez más, es ejemplo de servicio y entrega a la patria.
La Venezuela libre y próspera que ya renace, mi querido Edmundo, lleva tu nombre impreso en el corazón.
Muy pronto nos reencontrarnos allí, en nuestra tierra, con nuestra gente, en nuestros hogares!
El último presidente electo de Venezuela. Y precisamente por eso, hoy hablo de elecciones presidenciales, como un mandato. Así lo decidieron los venezolanos.