En esta campaña hay una mentira que toda autoridad pública debe develar por su enorme injusticia.
Yo pertenecí a una organización armada que hizo la paz y la constitución de 1991, en cuya Asamblea Nacional Constituyente elegida por voto popular, fuimos la mayoría: el M19.
Iván Cepeda nunca ha pertenecido a organización armada alguna en su existencia y de joven vio a su padre, senador de la república de la UP caer asesindos bajo balas del mismo estado.
Más que yo, ha participado en ayudar a construir la paz de Colombia y es víctima de la violencia y no victimario.
No es un marxista radical como dice Rubio, que debería leer a Marx para entender la crisis climática y porque el modelo de sociedad de la Florida no es sostenible. Con Cepeda discutí mucho de filosofía y como yo es un parresiasta seguidor de Sócrates, tiene el coraje de decir la verdad, y de la dialéctica y de Foucault, y entiendie el porque el socialismo soviético perdió por no desarrollar la democracia y la libertad humana.
Iván es un desarrollador de la conversación y el diálogo y está mucho más preparado que yo para esas tareas
Dato:
Iván Cepeda renunció a la indemnización económica ordenada por el Consejo de Estado en diciembre de 2008 para el asesinato de su padre, el senador Manuel Cepeda Vargas. El monto de la indemnización superaba los 1.500 millones de pesos. Cepeda declaró que entregaría el dinero a un fondo educativo para los hijos de las víctimas de la persecución contra la Unión Patriótica.
Su objetivo principal no era el beneficio económico, sino que el Estado reconociera públicamente su responsabilidad por la negligencia y la participación de integrantes de las Fuerzas Militares en el crimen, lo cual ocurrió finalmente en agosto de 2011 durante el gobierno de Juan Manuel Santos.
¿De verdad creen que se puede negociar la paz sin sentarse a hablar con quienes están en la guerra? Las fotos de Iván Cepeda con miembros de las FARC corresponden a su papel como facilitador de los diálogos de paz. Buscar una salida negociada al conflicto no convierte a nadie en guerrillero; fue una labor reconocida dentro de los esfuerzos para alcanzar la paz en Colombia.