📚Contemos la historia al completo.
📈1. La inflación. La cesta para computar el IPC en España no incluye la vivienda en propiedad (la compra-venta) ni tampoco actualiza a valor real de mercado los alquileres (muchos de ellos con contratos desfasados). Si simplemente computamos la inflación a través del estándar estadounidense, mucho más apropiado sobre todo teniendo en cuenta la gran porción de nuestro sueldo que representa la vivienda hipotecada, la película cambia. Si simplemente ponderamos al estilo americano (30-35% de la cesta del IPC es vivienda, mucho más acorde con la realidad de las familias) la inflación acumulada sería del 26-27%, por encima de la subida del salario medio bruto.
🏛️2. ¿El salario bruto quién se lo lleva? Que suba el salario bruto no sirve de nada, si luego el Estado no deflacta los tramos del IRPF, ni los mínimos exentos, y el trabajador pierde poder adquisitivo en términos reales. La subida del 23% de la que hablas se quedaría en torno a un 18% de media si tenemos en cuenta el impacto de la no deflactación de los impuestos.
👉Por tanto, 26-27 de inflación vs 18% de subida salarial.
❌3. Aunque el salario medio aumente (aunque bastante por debajo de la inflación) el problema es que ahora el salario más frecuente es mucho más bajo. La puesta en marcha de políticas de salario mínimo y el no aumento de productividad en la economía, sumado al aumento de márgenes empresariales, han conseguido que haya un hiato superior entre quienes más cobran y quienes menos cobran. El salario medio no es una métrica adecuada para ponderar el bienestar de la mayoría social.