En estas últimas horas se están publicando muchos comentarios por aquí sobre la inminente revelación de los nombres de los 61 periodistas que estarían en una lista de receptores de las informaciones y de los bulos difundidos por la cloaca (también presunta) montada por Leire Díez, Cerdán y algún otro secuaz más para favorecer al PSOE. y a Pedro Sánchez en sus cuitas judiciales.
Buen momento para recordar que los periodistas no siempre reciben informaciones de seres angelicales y nobles que actúan en defensa del bien común, llevados por un coraje cívico sólo superado por Gandhi, Mandela o, por elevar aún más su listón hasta el cadalso de la pureza, por gente que lo sabe todo como Miguel Ángel Revilla o sor Lucía Caram.
Salir en una lista de unos presuntos delincuentes cutres que orbitan en torno a un partido político no te convierte en cómplice de sus fechorías.
Los periodistas que reciben estos ‘soplos’ cotejan y comprueban estas revelaciones, investigan a partir de ellas y luego publican sus informaciones si logran contrastarlas. En ocasiones, de esto va el oficio.
En el caso de esta lista de los 61 habrá de todo: muy buenos periodistas que trabajan con rigor sus publicaciones y siguen la pista de lo que les cuentan también otros que confunden periodismo con activismo y que se comportan como hooligans incapaces de salirse del argumentario de sus amados líderes.
Conviene que lo recordemos y que lo sopesemos, que quizás nos hemos sobrepasado en nuestra capacidad de linchar a los demás parapetados detrás de nuestras pantallas. 😉