Muchos me están escribiendo por privado preocupados por cómo recuperar la capacidad de atención de sus hijos.
Aquí os cuento mis 5 propuestas:
1. Que se aburran deliberadamente.
El aburrimiento es el estado previo a la creatividad. Si cada hueco libre lo tapan con el móvil, su cerebro nunca aprende a generar por sí solo. Que empiecen con 10 minutos sin estímulos externos. Es más difícil de lo que parece.
2. Una sola tarea, sin negociación.
La multitarea no existe. Lo que existe es cambiar de contexto rápido y hacerlo todo a medias. Que cierren las pestañas y apaguen las notificaciones.
3. Entrada y salida del bloque de trabajo, con ritual.
Su cerebro necesita señales. Los mismos auriculares, la misma hora, el mismo café si hace falta. Es condicionamiento. Lo usamos con los perros, ¿por qué no con las personas?
4. Que acepten que los primeros 15 minutos van a ser horribles.
La resistencia inicial es biológica, no falta de voluntad. El cerebro prefiere lo conocido y fácil. Si aguantan el malestar del arranque, llega el flujo. Si se rinden antes, nunca lo sabrán.
5. Que protejan sus horas pico como si fueran dinero.
Tienen entre 2 y 4 horas de atención de calidad al día. La mayoría las gasta con correos y redes sociales y luego intenta trabajar o estudiar con los restos. Identifica cuándo tu hijo tiene su máximo rendimiento y defiende ese tiempo con agresividad.
La atención profunda se ha entregado, poco a poco, a cambio de dopamina barata.