El Valle de los Caídos combina de tal modo la fuerza con la armonía que es uno de los monumentos más impresionantes, si no el más, construido en el siglo XX en culquier parte del mundo. Su simbolismo profundo es la continuidad política, histórica y cultural-religiosa de España, contra el intento de destruirla por el frente popular. Solo un macarra de saunas, ladrón y corruptor podía atentar contra él, y solo una sociedad muy degradada, en especial la Iglesia, la monarquía y las instituciones que sobreviven gracias al franquismo, pueden respetar la decisión del macarra y al macarra mismo.