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#Investigación | El parque de más de 4 millones que terminó bajo el agua en
#Cadereyta
La alcaldesa Astrid Ortega (
@astrid_aov) autorizó la rehabilitación del Parque Público El Jagüey, en la comunidad de Vizarrón, Cadereyta de Montes, por un monto contratado de $4,209,747.47 pesos.
La obra aparece bajo el contrato MCQ.DOPIR.FAISMUN.2025.09 adjudicado mediante invitación restringida a Sonia González Padilla, persona física registrada como contratista.
El problema no es menor: mientras en comunidades de Cadereyta faltan calles dignas, agua y servicios básicos, el gobierno municipal metió más de cuatro millones de pesos a un parque que hoy luce inundado, con áreas invadidas por agua, luminarias rodeadas de humedad, jardinería dañada y señales visibles de mala planeación hidráulica.
La imagen no corresponde a una obra pública funcional. Corresponde a una obra que debe ser auditada.
Astrid Ortega y el grupo gilbertista al que pertenece, suele criticar las obras estatales y municipales de otros gobiernos, como Paseo 5 de Febrero y proyectos impulsados por Mauricio Kuri o Felifer Macías. Pero en su propio municipio, la llamada “obra del bienestar” terminó convertida en espejo de agua.
Y todavía falta revisar lo más delicado.
La misma contratista, Sonia González Padilla, aparece vinculada a por lo menos tres contratos de obra pública en Cadereyta, por un monto acumulado cercano a $8.9 millones de pesos.
Además, no aparece como constructora constituida en sociedad mercantil, sino como persona física. Y el domicilio registrado públicamente no muestra, al menos a simple vista, instalaciones propias de una constructora, patio de maquinaria, oficinas técnicas o infraestructura empresarial visible; más bien parece corresponder a un conjunto habitacional o vecindad, dato que debe verificarse documentalmente y en campo.
La pregunta es obligada:
¿Con qué capacidad técnica, financiera, personal, maquinaria y experiencia se le adjudicaron esas obras?
La investigación debe ir al expediente completo: catálogo de conceptos, estimaciones, números generadores, bitácora, fotos de avance, planos hidráulicos, planos eléctricos, fianza de vicios ocultos, acta de entrega-recepción y comprobantes de pago.
Porque una obra pública no se presume con boletines ni con fotos de inauguración.
Se demuestra con calidad, funcionalidad y dinero bien aplicado.
En Vizarrón, el parque costó más de 4 millones.
Hoy está bajo el agua.
Así se ven las obras del bienestar cuando se les cae la propaganda.
#Cadereyta #Querétaro #Vizarrón #ObraPública