¿Por qué fue tan importante el año 70 d. C.?
En este año, las cuatro legiones romanas al mando del general Tito (eventualmente César), tras tres años y medio de asedio, finalmente lograron atravesar las murallas de Jerusalén y arrasar por completo la antigua ciudad. Según el historiador judío Josefo, testigo ocular de esta devastación total:
– "Ninguna otra ciudad sufrió jamás tales miserias, ni época alguna engendró una generación más malvada que nuestra nación, desde el principio del mundo" (Guerra 5.442).
Era imposible caminar por las calles de Jerusalén sin pisotear cadáveres. El templo judío fue profanado y luego reducido a cenizas. El antiguo orden levítico aniquilado y todos los registros genealógicos se perdieron para nunca más encontrase.
¿Por qué es esto importante?
Sencillo: porque con la pérdida de los registros del templo y la dispersión del pequeño remanente entre las naciones gentiles, ya no era posible rastrear ni probar la ascendencia israelita.
Con el tiempo, todos los antiguos judaitas se mezclaron con las diversas naciones gentiles donde se establecieron; en suma, NADIE —absolutamente NADIE— que hoy diga ser «judío» puede probar que proviene de la tribu de Judá o de los lomos de Abraham.
Los judíos modernos no son los antiguos israelitas; la mayoría ni siquiera son semitas, sino jafetitas, que durante la Edad Media se judaizaron, es decir, abrazaron la religión de los fariseos, que sobrevivió con la codificación del Talmud.
La moderna «nación judía» es un espectro, un fraude, una mala imitación.
Sin templo.
Sin sacerdocio levítico.
Sin monarquía davídica.
Gentiles disfrazados de judíos, pretendiendo revivir una nación que, por decreto divino, quedó totalmente desolada.
Sin duda, las palabras de Jesús de Nazaret se cumplieron:
– "Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación" (Lucas 21:43-44).
No se dejen engañar por el moderno estado de Israel: no es el cumplimiento profético de Dios; por el contrario, es el último intento de satanás para engañar a las naciones del mundo.
Entienda quien pueda ...