Se empieza a volver absurdo hablar de vivienda cuando, por el tabú de la inmigración, se deja fuera de la ecuación que en los últimos años han llegado 1,8 millones de inmigrantes, y que ni siquiera eliminando toda la vivienda en manos de fondos buitres se podría satisfacer la demanda solo de esos inmigrantes
Independientemente de ese hecho, si el plan es promover la inmigración, hay que aumentar la oferta de vivienda para cubrir la demanda y reforzar los servicios públicos
De lo contrario, las consecuencias son claras: pisos donde deberían vivir cuatro personas acaban siendo compartidos por tres familias, servicios saturados, aumento de la insatisfacción y problemas de todo tipo
Si en un barrio planificado para familias de cinco personas vive el triple, aumentan los tiempos de espera en los hospitales, se satura el transporte, las calles se ensucian más y crecen los conflictos sociales y la criminalidad
La planificación urbanística es el corazón de la comunidad, y hoy España se enfrenta a no tener un plan
Si quieres inmigración, hay que hacer el resto; de lo contrario, traerá problemas como los que ya estamos viendo
Sumar este hecho a la presión turistica explica la mayor parte del problema, necesitamos regular, construir publico y PLANIFICAR
La mayor derrota ideológica de la izquierda es haber dejado de pensar en términos públicos y centrarse únicamente en términos regulatorios
¿Alguien se imagina que, ante la falta de acceso a la escolaridad para las familias pobres, simplemente hubiéramos pedido regular los centros privados en vez de construir los colegios y contratar los profesores?
Esa es la situación en la que nos encontramos. Necesitamos vivienda pública permanente, necesitamos construir, entre otras cosas, porque cada año llegan 300.000 inmigrantes y, de ninguna forma, con la oferta actual -aunque quitáramos todos los pisos de rentistas- habría suficiente para más de dos años
Nosotros construimos la vivienda y nosotros decidimos a quién alquilar y vender. Construir no significa que vaya a acabar en manos de un fondo buitre; si se construye público, no es así (si cambiamos la ley)
El discurso de no construir porque terminarán comprando fondos simplemente ignora la opción de construir público y es un fracaso tanto ideológico como pragmático