Modernizar la ENEE no es privatizarla.
Es devolverle fuerza, rumbo y dignidad a una institución que le pertenece al pueblo hondureño.
Honduras no puede seguir esperando soluciones de corto plazo. El país necesita una ENEE ordenada, transparente, eficiente y capaz de garantizar energía de calidad para las familias, las empresas y el desarrollo nacional.
La ENEE no se vende.
La ENEE y el Sector Energético se rescata, se fortalece y se moderniza para servir mejor a Honduras.