si, todo muy lindo, pero dejan super tranquila a BlueSky. Suficiente para cuestionar la motivación de Starmer en el bloqueo social a todos los británicos hasta enlazar identidad a cuenta
Me parece excelente.
Los padres tienen muy poco poder frente al uso de redes sociales por parte de sus hijos porque existe un fuerte efecto contagio: si todos los demás chicos las usan, quien no las usa queda fuera de conversaciones, grupos y dinámicas sociales.
Además, las mal llamadas redes sociales no son productos neutrales. Su modelo de negocio consiste en captar y retener nuestra atención para convertirla en datos, clics y publicidad.
La ciencia dice q el uso compulsivo de redes sociales en adolescentes se asocia con más síntomas de ansiedad, depresión, peor autoestima y problemas de sueño. La American Psychological Association recomienda evaluar señales de “uso problemático” cuando interfiere con rutinas, sueño, actividad física o relaciones. El Surgeon General de Estados Unidos también advirtió que no podemos concluir que las redes sociales sean suficientemente seguras para niños y adolescentes.
Si alguien dedica tres horas diarias al scrolling infinito, al cabo de su vida habrá entregado 7 años completos de tiempo despierto a una máquina diseñada para mantenerlo conectado. Son años que dejan de invertirse en amigos, abrazos, juegos, deporte, lectura, paseos, conversaciones, reflexión o aprendizaje. Los mismos que pierde un fumador por irse al cielo antes por el tabaco.
Hubo una época en la que los médicos recomendaban fumar y el alcohol se toleraba mucho más, incluso cerca de menores. Con el tiempo entendimos mejor sus efectos y empezamos a regularlos. Creo que estamos atravesando un proceso parecido con las redes sociales.
Hoy resulta difícil entrar a un restaurante, caminar por la calle o sentarse en una plaza sin ver a la mayoría de las personas mirando una pantalla. La mayoría consume; pocos crean. Si vamos a utilizar la tecnología, debería ser principalmente para aprender, crear, trabajar, investigar o comunicarnos mejor, no para entregar horas de nuestra vida al scrolling automático.
Además, los chicos aprenden observando. Si los padres pasan gran parte del día mirando el móvil, es lógico que los hijos reproduzcan ese comportamiento.
Por eso veo bien que el Estado intervenga, del mismo modo que regula el acceso de menores al alcohol, al tabaco o a las apuestas. Eso no elimina la responsabilidad de los padres, que siguen siendo fundamentales para enseñar hábitos saludables, pensamiento crítico y un uso consciente de la tecnología.
La tecnología puede aportar muchísimo valor. El problema aparece cuando está diseñada para maximizar el tiempo de uso en lugar de maximizar el bienestar de las personas.