Recuerdo el primer intento de montar una empresa: fue un agujero bestial que, ademas, me hizo perder un amigo. Tras aquello fueron 4 mas.
La que me llevó al éxito me llevó, en algun momento, a pesar tan poco que no me creerían, ya dormir tan poco que me quité 10 años de vida.
Entre todo el fregado que era, recuerdo haberme puesto un traje, pillado un avion de 14 horas y, casi sin dormir, sentarme con uno de los hombres más poderosos del nicho.
Teníamos literalmente dos estantes de 80cm x 1m con 4000 euros en material en mi vestidor, nada más, pero aquel señor nos dió la exclusiva de su marca en España, a cambio de un fondo de cobertura de 500000€.
Tu imagina el percal. Yo con menos de 70kg, a punto de visitar a san pedro y con unas ojeras que aun no se me van, 11 años después y, tras aquello, teniendo que buscar alguien que me prestara 500k para hacer un business imposible en un nicho plagado de mentes cuadriculadas.
Pero me lo habia creído tanto, le había echado tantas pelotas que mi mente decía ¿Que puede salirte mal? Que no puedas devolver la pasta? ¿Carcel?
Pero la recompensa era lo que me movía, tenía que simularlo hasta que se cumpliera. Si moría tras rendirme, seria un alma en pena.
Y aquí estamos, con los pies en alto y preparando, desde la comodidad de mi despacho, los siguientes proyectos.
Créetelo, emúlalo, no tienes nada que perder, todo funciona asi: lo proyectas, lo emulas y se materializa.