Los árboles contrarrestan casi la mitad del calentamiento provocado por el pavimento y los edificios en las ciudades del mundo, pero no están aportando suficiente enfriamiento en las más calurosas y pobres, donde más se necesita a medida que la temperatura del planeta se eleva.
Las ciudades, especialmente las más pobres y calurosas, pueden y deben hacer más para aumentar la cobertura arbórea. Pero debido a las limitaciones en la disponibilidad de agua, tierra y especies adecuadas, además del agravamiento del cambio climático, como máximo reducirían el calentamiento urbano futuro en 20%.
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