Se descubrió un poco perpleja ante esa suposición que había sacado de ella —Cordelia, no tengo esas intenciones. Me he ganado suficientes enemigos a lo largo de mi vida como para querer uno más ahora, cuando he encontrado algo de paz —.
Fue sincera con sus palabras.
tarea ya recae totalmente sobre tus hombros, a menos que esa auto indulgencia no sea genuina y solo una fachada. En cualquier caso no es asunto mío, a menos, claro, que tengas intenciones de alzar armas en mi contra, momento al cual honestamente no desearía tener que llegar❞.