—Kaya. Ese es un bonito nombre. —habló con voz susurrante, flexibilizando la expresión en su rostro hasta convertirla en una pequeña sonrisa. —Me alegra evocarle un recuerdo agradable.
Kaya no parecía hostil, lo que apagó las alarmas de la cervatilla.
—Vengo de un caserío *
( ) Ponía la misma expresión que tú cuando hablaba sobre ellas —Dijo, algo risueña —. Puedes llamarme Kaya.
ㅤCon cierta curiosidad, se descubrió con el rostro ligeramente ladeado —Dime, Fauna, ¿de dónde vienes?