Mexicanos que odian México, que lo escriben con J y lo juran de atrasado o mediocre, deberían echarle ganas e irse. Demuéstren que son superiores y vivirían donde quieran por su talento mediante visas de trabajo, inversión de capital, becas o enamorando extranjeras. Es muy fácil.
Nadie puede odiar a México con más fuerza y desprecio que un mexicano, lo peor es que también es el que lo odia de la forma más justificada, lógica, inteligente y racional posible.