LE PIDIERON UNA HELADERA PARA CAMIONES COMO UN FAVOR Y HOY RECIBE PEDIDOS DE TODO EL CONTINENTE
“Vos que inventás cosas, haceme una heladera para camiones que sea barata”, le dijo a Jorge Honeker un amigo del secundario. Tenía una flota de camiones de supercongelados. Los choferes hacían viajes largos por el continente y comer varios días afuera era carísimo. “Me llevan la empresa adelante y tienen que andar todo el día a picadillo. No es vida”.
En ese momento, Jorge trabajaba en una fábrica de Devoto, el pueblo cordobés donde vive. Empezó a reciclar heladeras frigobar: las cortaba y las reformaba para que entraran en los semirremolques. Lo hizo como un favor, sin saber que ahí estaba naciendo su emprendimiento.
El producto fue furor entre los camioneros. En poco tiempo empezaron a llegar pedidos de todo el país. Jorge las hacía fuera de horario, hasta que el gerente de la fábrica le dijo: “O te echo o salís a perseguir tu sueño. Vas a ganar mucha más plata”. Y le dio el capital inicial para que arrancara Heladeras Honeker.
Ya no daba abasto para comprar frigobares y modificarlos. Entonces le pidió a un amigo, dueño de una fábrica de conservadoras, que le hiciera un gabinete. Aumentó el volumen de producción y, con los comentarios de los propios camioneros, fue mejorando el producto.
Uno de los principales desafíos eran los motores. Necesitaban uno específico por el uso intensivo. “Un camionero tiene 16.000 kilómetros de convenio por mes, y muchos hacen más. Son muchas horas. Si la heladera no es de buena calidad, no se la aguanta”.
Con menos trabas para importar, hace un año Jorge contrató a un diseñador industrial y desarrolló un nuevo modelo, basado en ideas de los propios conductores. Lo mostraron en TikTok y empezaron a recibir pedidos de todo el país y de varios del continente, de Chile a Estados Unidos. Ahora están gestionando los permisos para exportar.
“Somos chiquitos todavía, pero tenemos una proyección enorme”.