Tela con la exclusiva de El Debate.
Según el periódico, Zapatero se reunió en diciembre con Javier de Paz, directivo de Telefónica y amigo suyo, en la cafetería de un hotel a las afueras de Madrid.
¿El motivo, según las pesquisas que cita el medio?
Pactar una versión común sobre los pagos de Análisis Relevante, la sociedad de la que él y sus hijas habrían cobrado bastante dinerito.
Por si algún día tenía que dar explicaciones a un juez. Como ha pasado esta semana.
Y el detalle hollywoodiense: dicen que entró al hotel con gorra y gafas de sol, sin quitárselas en más de una hora, y que mandó a su escolta blindar el sitio para que nadie le viera.
Un expresidente. Disfrazado. En la cafetería de un hotel.
De traca…
Recordemos qué pinta De Paz en todo esto.
Su nombre ya estaba en el sumario, y no de pasada.
El informe de la UDEF lo sitúa dentro de un grupo de WhatsApp llamado “AR”, el de Análisis Relevante, que creó un directivo de Movistar dos meses después de montarse la sociedad.
En ese grupo estaban Zapatero, Julio Martínez (el dueño de la empresa y presunto testaferro), De Paz y un par de personas más.
¿Por qué importa ese chat?
Porque es uno de los indicios con los que la UDEF defiende que Zapatero no era ajeno a la sociedad, sino que estaba metido en su organización interna, pese a no figurar como administrador.
Y porque coloca a De Paz, según el periódico además uno de los que ayudó a constituirla, en el círculo de confianza desde el primer momento.
Y la relación viene de lejos.
De Paz y Zapatero son amigos desde hace años, hasta el punto de que entró como consejero de Telefónica en 2008 de la mano del expresidente.
Casi veinte años en el cargo, por los que habría cobrado más de diez millones de euros, dice el medio.
Hoy es la mano derecha del presidente de Telefónica, y sigue presidiendo Movistar .
O sea: el mismo nombre que aparecía en el chat fundacional, amigo del expresidente y al que su carrera en Telefónica le cambió la vida, es el que según El Debate se sienta años después con Zapatero a cuadrar su versión.
Esto no puede ser casualidad.
La sociedad pantalla, el dinero, el testaferro, la sociedad en Dubái, la gorra y las gafas de sol… si John le Carré estuviera vivo, te montaba una saga.