Todo lo que está ocurriendo alrededor del sistema eléctrico venezolano solo deja claro que el chavismo entero (desde Hugo Chávez, pasando por Nicolás Maduro y también con Delcy y Jorge Rodríguez) es inviable para la reconstrucción de Venezuela. Basta con escuchar las "segundas partes" de lo que dicen los representantes de las empresas que van a auxiliar (más no poner su propio dinero) en las labores de reparación, mantenimiento y desarrollo de todo lo que la barbarie roja destruyó durante 27 años. Y eso incluye algo fundamental: la necesidad de formar nuevos profesionales y lograr que muchos venezolanos ya capacitados que emigraron puedan regresar. Spoiler: no van a volver con el régimen de facto que los expulsó.
El chavismo no es confiable. Por eso no habrá grandes inversiones de golpe. No hasta que a la garantía actual (la tutela estadounidense) se le sume la garantía del mediano y largo plazo: un gobierno legítimo, con un proyecto de país, confiable y útil, a diferencia de la kakistocracia chavista.
Se necesita electricidad. Eso es vital. Ojalá se siga avanzando en ese aspecto. Pero jamás debemos olvidar el dinero robado mientras los venezolanos vivían cada vez más a oscuras: USD 9.000 millones en Tocoma; USD 1.000 millones en Uribante-Caparo; USD 14.000 millones en el Complejo del Bajo Caroní; USD 5.000 millones asignados en 2010, y así muchos otros casos.
El problema es el chavismo.