Una niña pelirroja con vaqueros, una construcción de LEGO en las manos y una sonrisa que no está posando para nadie. Esa imagen lleva más de cuarenta años siendo uno de los anuncios más citados de la historia de la publicidad.
Se llamaba Rachel Giordano. Tenía unos siete años cuando la fotografiaron para la campaña de 1981. El titular decía simplemente: What it is is beautiful. Lo que es, es hermoso. Sin mencionar si era niña o niño. Sin color rosa. Sin instrucciones sobre qué debía construir.
Lo que muchos recuerdan como un gesto revolucionario de LEGO en realidad era la continuación de algo que la empresa danesa llevaba haciendo desde los años 50: vender sus piezas como un juguete universal. Los sets se llamaban Universal Building Sets. La creatividad era el producto, no el género del comprador.
Lo interesante llegó después.
En los años siguientes, LEGO fue derivando hacia una segmentación por géneros cada vez más marcada. En 2012 lanzó LEGO Friends, una línea diseñada específicamente para niñas, con colores pastel, figuras femeninas estilizadas y sets de cafeterías, salones de belleza y boutiques. Las críticas fueron inmediatas.
Fue entonces cuando alguien rastreó a Rachel Giordano, la niña del anuncio de 1981. La encontraron: tenía 37 años y era médico. En una entrevista con Adweek en 2014 fue directa: en 1981 los LEGO eran universales y la creatividad del niño producía el mensaje. En 2014, era el juguete el que le decía al niño quién debía ser.
LEGO escuchó, al menos en parte. En 2021, en el 40 aniversario del anuncio original, la empresa lo recreó para el Día Internacional de la Mujer bajo el nombre Future Builders y se comprometió públicamente a eliminar los estereotipos de género de sus productos y campañas.
El anuncio de 1981 no era radical para su época. Se volvió radical cuando la industria fue en dirección contraria.