He sembrado abutilones, mermeladas (Streptosolen), arbolitos de roble, cerezo, salvias y otras plantas... y gracias a esta rehabilitación, ya me visitan el copetón (anexo la fotico) y el colibrí chillón.
Si entre todos aportáramos un granito de flora andina, Bogotá se convertiría en un gran corredor ecológico
¡La naturaleza espera de nuestra ayuda!