Inhala, evitando que estén vacíos cuando se dé el transporte. Sus ojos se mantienen abiertos, atento a lo que pueda surgir del ritual; incapaz de leer las runas y entender sus palabras, solo le queda confiar que no le está mintiendo.
Cansada y apagada mirada viaja del /
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Sus ojos de víbora no se pierden ningún detalle, y como depredadores, tampoco cesan su atención. Asiente, al principio en silencio, mientras las manos de la bruja continúan envueltas en una vorágine de luces y destellos. —— Aún no habéis dispuesto del tiempo suficiente >