没想到,我从西班牙语推文中知道了一位殉道封圣的河北医生,圣马尔谷·冀天祥(St. Mark Ji Tianxiang,1834年—1900年)。
他因无法克服鸦片成瘾被教会拒绝告解圣事与圣体圣事三十年,在面对义和团时拒绝背教而全家殉道,于 2000 年被教宗若望保禄二世封圣。
如果不是教会记录,中文世界几乎无人知晓。
La Iglesia ha elevado a los altares a numerosos mártires a lo largo de los siglos, entre ellos varios cristianos chinos. Sin embargo, la historia de San Marcos Ji Tianxiang posee un rasgo particularmente conmovedor.
Durante muchos años sufrió una fuerte adicción al opio. En aquella época, su situación fue interpretada como un pecado grave y público, por lo que se le negó el acceso a los sacramentos durante las últimas décadas de su vida. A pesar de ello, Marcos nunca abandonó la Iglesia. Continuó asistiendo a la Misa, perseveró en la oración y siguió confiando en Dios, aun cuando la liberación que tanto suplicaba parecía no llegar.
Su prueba fue larga y dolorosa. Humanamente, habría sido fácil rendirse, caer en la desesperación o alejarse de la fe. Sin embargo, permaneció fiel. Cuando estalló la persecución contra los cristianos en China y fue arrestado por profesar su fe, tuvo la oportunidad de salvar su vida renegando de Cristo. No lo hizo. Permaneció firme hasta el final. La tradición cuenta que, mientras era conducido al lugar de su ejecución, iba rezando y cantando las letanías de la Santísima Virgen María.
¿Qué nos enseña este santo?
Ante todo, nos recuerda que la santidad no es la historia de personas perfectas, sino de personas que nunca dejaron de buscar a Dios. San Marcos cargó durante años con una cruz que no logró vencer plenamente, pero jamás dejó de confiar en la misericordia divina.
Su vida también nos ayuda a comprender mejor la realidad de las adicciones. Hoy sabemos que, además de la dimensión moral que pueden tener ciertos actos, existe también una profunda dimensión humana, psicológica y física. Por eso la Iglesia acompaña a quienes sufren estas heridas con una mirada más comprensiva y misericordiosa.
Pero quizá la lección más hermosa de San Marcos sea su confianza inquebrantable en el amor de Dios. Aun sintiéndose débil, aun experimentando repetidas caídas y fracasos, nunca dejó de creer que el Señor podía sostenerlo. En su fragilidad descubrió a Cristo crucificado, que conoce desde dentro el sufrimiento humano.
Cuando llegó la hora suprema del martirio, aquel hombre que durante tantos años había luchado con sus propias cadenas entregó su vida con serenidad y fidelidad. La Iglesia reconoció en él no la victoria de una fuerza humana extraordinaria, sino el triunfo de la gracia de Dios actuando en medio de la debilidad.
San Marcos Ji Tianxiang nos recuerda que nadie está demasiado herido para ser amado por Dios, nadie está demasiado caído para ser llamado a la santidad y nadie debe perder la esperanza en la misericordia del Señor.