Leo un artículo sobre Ucrania que la distingue como el nuevo polo tecnológico de Europa. Ucrania deja una lección interesante: las crisis profundas pueden destruir capacidades, pero también acelerar innovación, emprendimiento y transformación institucional.
Pasó de ser vista principalmente como una potencia agrícola a convertirse en un laboratorio tecnológico de escala global.
Para Venezuela, el desafío no es solo resistir. Es transformar la resiliencia acumulada en productividad, innovación y mejores instituciones. Ahí está la diferencia entre sobrevivir y desarrollarse.