Llevo toda la mañana leyendo a Twitter listo y Twitter patriota decir que "esto no es una fábrica, es una factoría de ensamblaje, ahí no se fabrica nada, apretar tornillos no es fabricar". Vamos por partes.
Así empezaron casi todas las fábricas extranjeras: ensamblaje primero, localización después. De las factorías japonesas en Europa en los 80 también se decía que allí solo había destornilladores, y acabaron montando motores y fundiendo aluminio en suelo europeo. Que un coche llegue despiezado no dice dónde acaba la planta, dice dónde empieza.
"Es que lo hacen para saltarse el arancel europeo". Coño, pues claro. ¿Y no era ese el objetivo del arancel? Forzar localización en suelo europeo. Pues eso es exactamente lo que ha pasado: fábrica en Ferrol, 2.300 empleos. Está usted viendo un arancel en acción. Flipas.
Lo que hay de fondo en la crítica es otra cosa. Medio Twitter en español lleva años colonizado mentalmente por el marco anglo: China (y Rusia) siempre es la amenaza, lo americano siempre la libertad. Y así se explica que hoy haya cientos de "patriotas" llorando porque los chinos traen una fábrica a Galicia.
Intuyo que si esa planta llevara el logo de Ford, los mismos que hoy hablan de propaganda estarían aplaudiendo como focas en un acuario. Llámame perspicaz.
La planta del gigante chino de la automoción que se instalará en Ferrol y As Pontes creará 2.300 empleos y fabricará 120.000 coches al año
lavoz.gal/d_6up2