Claudia Sheinbaum, alias PowerPoint 97, es la presidenta más sobrevalorada y mediocre que ha tenido México en décadas: una ingeniera ambiental de segunda fila convertida en figura política por puro amiguismo y lealtad ciega a López Obrador, cuya principal habilidad ha sido repetir como loro las mismas estupideces populistas mientras el país se desangra.
Ahí está, sonriente con su banda presidencial y su vestidito bordado, posando como si gobernara Suiza, cuando en realidad es la cara «científica» y «progresista» de un régimen que ha entregado vastas regiones de México a los cárteles de la droga. Bajo su administración y la de su mentor, los narcos operan con mayor impunidad que nunca: masacres semanales, fosas clandestinas, extorsiones a comercios y agricultores, y un récord histórico de homicidios que ni siquiera se molestan en ocultar.
Ella, que presume de ser «la primera presidenta científica», no ha tenido ni una sola idea original ni un diagnóstico certero. Se limita a defender la «paz» y los abrazos mientras los sicarios descuartizan gente en vivo y el Ejército se dedica a plantar árboles y hacer videos propagandísticos.
Su inteligencia es tan escasa como su carácter: una burócrata gris, dogmática y sin carisma que repite consignas de la izquierda fashion mientras México se hunde en violencia, inflación, migración masiva y destrucción institucional. Una idiota útil con sonrisa de propaganda que ha convertido la presidencia en una extensión del culto a AMLO, completamente incapaz de confrontar al narco-Estado que ella misma ayuda a consolidar con su inacción, negacionismo y pura incompetencia revestida de academicismo barato.
Ya, lo solté todo.