El verbo griego 'chelidonízein' se refiere al gorjeo de la golondrina. Pero en Rodas también significaba 'cantar la canción de la golondrina', letrilla que los niños rodios, con la llegada de la primavera, repetían de casa en casa, disfrazados de golondrina y a cambio de un aguinaldo. Quién les iba a decir a aquellos críos que su juego y su canto iban a terminar citados en una obra titulada 'El banquete de los eruditos' ('Deipnosophistae'), de Ateneo de Náucratis. Pero gracias al bueno de Ateneo podemos leer hoy día esa canción, muestra impagable de la lírica popular griega de la Antigüedad.
He pasado un rato entretenido traduciéndola en un tono vagamente arromanzado. Y aquí les dejo esta primera versión. Feliz domingo.