LA VERDADERA HISTORIA TRAS EL PARÓN DE CARLOS ALCARAZ.
Se ha hablado mucho de los médicos y la muñeca, pero nadie sabe la verdad. Mientras el mundo miraba a París, Álvaro Alcaraz (Blessed Hands) desapareció un mes del mapa. ¿Su destino? Los templos ancestrales de Kioto, Japón.
Bajo el anonimato más absoluto, Blessed se internó en las montañas niponas. Esas manos bendecidas que antes cortaban pelo en hoteles de Nueva York pasaron semanas forjando katanas y aprendiendo la disciplina del bushido. Blessed sabía que para ser el mejor de la historia hacía falta algo más que tenis.
A su regreso a Murcia, el plan maestro se ejecutó en la sombra. Blessed reunió a Carlitos y le transmitió la filosofía zen. El primer paso de la transformación no fue táctico, fue visual: le recogió el pelo en esa coleta sagrada. Se acabó el chaval sonriente de las dejadas: ante nosotros nacía oficialmente EL SAMURÁI de El Palmar.
Ahora mismo, de cara a la gran vuelta, los entrenamientos de Alcaraz son orientados a su nuevo rol. Junto a Samu "El Puma" López, las sesiones son una locura: Blessed le tira bolas a 160 km/h y Carlitos las corta en el aire con la katana activando el M.S. (Modo Samurái). Muñeca de acero, pulso frío y ni un solo gesto de debilidad.
Quedan meses para la gira americana, pero el Código Bushido ya ha empezado. Que el resto disfrute mientras pueda, porque pronto va a aparecer un ronin sediento de gloria.
Se viene la era del Samurái.
M.S.