Hoy Colombia vive unas elecciones cruciales.
Debemos elegir entre preservar las instituciones, proteger la Constitución, fortalecer la seguridad y cuidar la empresa como motor de empleo y desarrollo.
En medio de narrativas que nos influencian, manipulan y polarizan, lo más importante debe ser la democracia, la ley y las libertades.
Lo social es fundamental, pero sin que el Estado concentre todo el poder en salud, pensiones y la vida de los ciudadanos.
Colombia necesita menos odio, más sensatez, más seguridad, más oportunidades y más confianza en sus instituciones. Seguridad sin diálogos eternos, sin presiones y con decisiones reales.
La verdadera democracia es respetar la ley, garantizar seguridad para los ciudadanos y defender la Constitución, porque no debe cambiarse al interés de unos pocos. El Estado debe servir al ciudadano, no concentrar todo el poder sobre él.
Mi voto es por eso.