#mundialdefútbol
En 1970 yo vivía con mi familia en la calle de Puebla 147, letra P, en la bellísima Colonia Roma, exactamente frente a la Capilla de la Inmaculada Concepción colindante con la iglesia de la Sagrada Familia.
Nuestra privada, integrada por más de 15 casas llenas de niños, niñas y adolescentes, donde jugábamos despreocupados principalmente fútbol donde cada quien representaba a un ídolo futbolista.
Justo enfrente estaba el famoso centro nocturno “El Quid”, donde se presentaban figuras como Raphael y Massiel (Rosas en el Mar) .
Años después el QUID se convirtió en un antro con shows de vedettes y streaptease.
Recuerdo que arriba de El Quid estuvo durante un tiempo el Club América, y mi hermano Bernardo logró conseguir en un balón “de gajos” las firmas de todos los jugadores obtenidas al pie del camión que los transportaba.
Ahí tuve la fortuna de conocer a grandes jugadores como Ataúlfo Sánchez, Zague (papá), Vavá, Arlindo dos Santos y otros.
Ese balón fue el tesoro de nuestra infancia, pero algún día ante la falta de pelota para jugar, lo utilizamos en infinidad de partidos hasta que quedó destrozado y terminó en la basura.
Ese Mundial de México 1970 lo vivimos con una emoción y alegría que nunca se repitió.
Solo 16 equipos participaban.
México terminó invicto en fase de grupos: el 31 de mayo empatamos 0-0 con la Unión Soviética, el 7 de junio goleamos 4-0 a El Salvador y el 11 de junio vencimos 1-0 a Bélgica.
Fue en ese mundial cuando surgió la primera gran celebración masiva de aficionados en el Ángel de la Independencia.
Miles salimos a Paseo de la Reforma a festejar, inaugurando una tradición que dura hasta hoy.
En cuartos de final, el 14 de junio, enfrentamos a Italia. José Luis González nos puso adelante 1-0 y por unos minutos soñamos con llegar a semifinales. Al final Italia remontó y ganó 4-1. Ahí terminaron nuestras ilusiones.
Entonces todo México se volcó entonces a apoyar a Brasil, el equipo de Pelé, Jairzinho, Tostão, Rivelino, Gérson, Carlos Alberto, Clodoaldo, Piazza y tantos cracks del ‘Jogo bonito’.
Brasil ganó por tercera ocasión la copa Jules Rimet para quedársela de forma definitiva.
Y en nuestro Estadio Azteca se jugó el Partido del Siglo: la épica semifinal Italia 4-3 Alemania.
Hoy, frente a un Mundial 2026 que se siente desangelado, elitista y sin esa magia, solo queda la nostalgia profunda de aquel 1970 que sí nos unió y nos hizo vibrar como nación.
Qué privilegio haberlo vivido.
¿Quién más guarda recuerdos así de aquel Mundial inolvidable? 🇲🇽⚽️❤️
#Mexico70 #Mundial1970”