La primera jornada de la
#FIFAWorldCup también dejó una lista incómoda: la de los hombres que llegaron envueltos en propaganda y se marcharon sin dejar huella. Hubo excepciones, claro. Son
#HeungMin apareció para sostener a
#CoreaDelSur, Folarin
#Balogun firmó un doblete con
#EstadosUnidos, Kylian
#Mbappé recordó por qué sigue siendo una amenaza permanente con
#Francia y Erling
#Haaland hizo lo que mejor sabe hacer: castigar redes. Incluso Lamine
#Yamal mostró destellos en los minutos finales de un decepcionante empate de
#España, mientras Brian
#Rodríguez le regaló a
#Uruguay quince minutos de fútbol eléctrico que alcanzaron para despertar más ilusión que varios partidos completos de otras figuras supuestamente intocables.
También hubo actuaciones que confirmaron realidades. Juan Camilo "Cucho"
#Hernández trabajó para
#Colombia con inteligencia y sacrificio, mientras James
#Rodríguez exhibió la lentitud propia de quien ya transita los últimos kilómetros de una carrera extraordinaria. Cristiano
#Ronaldo pasó por el escenario sin alterar el libreto y dejó una imagen distante de sus mejores días. Y en medio de tanto ruido apareció Lionel
#Messi para recordarle al mundo que el talento no necesita campañas publicitarias ni voceros profesionales. Tres goles ante Argelia bastaron para desnudar otra vez a quienes viven de los micrófonos y no de la memoria. Porque el fútbol tiene una costumbre cruel: tarde o temprano expone a los vendedores de humo y termina sentando en la misma mesa a la verdad y al balón.