El llamado “Trono del Inca”, también conocido como K'usilluc Jink'ian o “Donde se para el mono” en quechua, es una serie de superficies escalonadas y niveladas, talladas con precisión directamente en un enorme afloramiento de roca diorita extremadamente dura en Sacsayhuamán.
La formación no es un conjunto de asientos, sino una estructura rocosa cuidadosamente esculpida cuya función aún se desconoce, posiblemente vinculada a un uso ceremonial, a la observación o a una autoridad simbólica dentro del paisaje sagrado.
Sus ángulos agudos, simetría y acabados lisos demuestran una excepcional habilidad en el trabajo de la piedra, lograda sin herramientas metálicas.
El área circundante incluye los Rodaderos (Suchunas), toboganes naturales de piedra, y las chincanas, pasadizos subterráneos, lo que resalta la complejidad de las estructuras talladas en la roca del sitio.
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