Decía un viejo aforismo que el color es el disfraz del vino, pero en el universo del rosado y el clarete, el matiz es pura identidad. Hoy, 15 de junio, la finca "Las Carolinas" de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria se transforma en un tribunal de los sentidos. Sometemos la vibrante añada 2025 al riguroso examen de la Calificación Técnica, desnudando prejuicios bajo la misma metodología analítica que rige al Consejo Regulador de Ribera del Duero.
✨ El Panel de Calificación:
• Leticia Vila, la intuición refinada que custodiará los vinos del futuro restaurante del Centro Faro (Banco Santander), fogueada en el Basque Culinary Center y WSET.
• Jean Marcos Núñez (
@Larutadelvino1), sumiller y infatigable guardián de tesoros líquidos en La Ruta del Vino.
• José Luis Pérez (
@dmontanes), la mirada incisiva y pluma mayor como redactor jefe de El Diario Montañés.
• Alberto Ruiz Pinilla (
@casaramonoviedo), el magisterio de la mesa desde los ilustrados manteles de Casa Ramón en Oviedo.
• Pedro Antonio Elena Viadero, alquimista del suelo, director técnico, enólogo, asesor del CIFA de Cantabria y catador del panel de Ribera del Duero.
• Alfonso Medina Asensio, el saber cartográfico, reputado asesor vitivinícola y experto del panel de Ribera del Duero.
• Amanda Hoz Bonachea, la elegancia y simetría en el servicio, maître y sumiller de la Escuela Superior de Hostelería de Artxanda.
• Unai Urquijo Echevarría, la pedagogía del gusto, profesor de la Escuela Superior de Hostelería de Artxanda.
• Elisa Errea Gutiérrez, la arquitectura de las percepciones, fundadora de The Wine Studio y The Human Studio.
• Eduardo Lamadrid, anfitrión de esta corte y presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria.
Mientras las copas se llenan y el debate técnico enciende las pizarras, conviene desarmar esos tópicos complacientes que la rutina ha querido imponer a estas copas de luz. Aquí van cinco verdades incómodas y curiosidades que la historia y la técnica obligan a poner sobre la mesa:
1️⃣ El estigma del solsticio: Existe la flaca memoria de considerar al rosado un mero divertimento estival, un alivio para los días de canícula. Craso error de perspectiva gastronómica: su acidez vertebrada y su versatilidad estructural lo convierten en un habitante perenne de la mesa durante las cuatro estaciones, capaz de dialogar con éxito allí donde tintos y blancos callan.
2️⃣ El mito de la eterna juventud: Quienes condenan al rosado a una muerte prematura antes de su primer cumpleaños desconocen el peso de la estructura. Aquellos bendecidos con variedades de uva arquitectónicas o un sutil y aristocrático paso por barrica desafían las leyes del tiempo, madurando con una complejidad otoñal fascinante.
3️⃣ La alquimia prohibida: Fuera de la excepción champañesa, el auténtico rosado es hijo de una sola noche de maceración o del sangrado directo de uvas tintas. Jamás surge de la promiscuidad de juntar un blanco y un tinto en la jarra, sino de la paciencia y precisión botánica sobre el hollejo tinto.
4️⃣ La geometría del clarete: Confundidos habitualmente por el ojo profano, el clarete juega con otras reglas de juego. Aquí sí cohabitan las uvas tintas y blancas desde el lagar, fermentando juntas en un equilibrio antiguo que otorga una fluidez tan sutil como sápida.
5️⃣ La herencia que Ribera del Duero no calla: Se ha querido trazar una línea divisoria ficticia que excluye al clarete de los páramos de la Ribera. Al contrario: la memoria viva de nuestras cepas viejas demuestra que los rosados sofisticados y los claretes históricos configuran la columna vertebral y la esencia de nuestra identidad líquida. Hay que tenerlo muy claro:
#tenloclarete.
La conversación en Ribera del Duero nunca ha sido monocroma.
¿Eres de los fieles que ya profesan la devoción por nuestros rosados y claretes, o te asiste la maravillosa suerte de tener el próximo gran descubrimiento a solo un trago de distancia? Nos leemos en los comentarios. 👇
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