Durante el primer día del Mes del Orgullo fui al cine a ver En el camino, la nueva película de David Pablos, en la cual desde los primeros diez minutos puedes vislumbrar que esta es una historia LGBT que no tendrá un final feliz. Sin embargo, también te das cuenta de que es mucho más que “una historia LGBT”.
Nuestro protagonista es un joven llamado Veneno (Víctor Prieto), que dice tener 24 años, luego 22 y finalmente 20 en una escena que evoca una secuencia similar en Almost Famous (dir. Cameron Crowe), donde la groupie Penny Lane le confiesa a William que tiene 16 años, algo que las estrellas de rock que se acuestan con ella de forma regular puede que sepan o no.
Al igual que Penny, Veneno intercambia favores sexuales por otro tipo de favores, específicamente por rides junto a traileros con el objetivo de llegar a Saltillo por una razón que no está dispuesto a revelar. Cuando uno de estos traileros lo abandona en un paradero en medio de la nada, conoce a un hombre que se hace llamar Muñeco (Osvaldo Sánchez), y ambos se embarcan en una ruta a través del desierto mexicano que no parece tener principio ni fin.
Aunque empieza como algo meramente platónico, con Muñeco aclarando que, aunque él no es “maricón”, no tiene problema con que Veneno lo sea, su relación cada vez se vuelve más profunda, impulsada por sus largos viajes nocturnos por una carretera que parece un espacio liminal y por las pláticas que inevitablemente surgen bajo el manto de la oscuridad y revelan más de lo que les gustaría.
No he podido dejar de pensar en ella. Reseña completa en mi Substack, vayan a verla al cine mientras puedan.