Lo gracioso es que si Lula y Sheinbaum fueran colombianos, de todas formas, de “guerrilleros” y “mamertos” no los bajaban.
Acá les encanta alabar a la izquierda de afuera porque se comieron la narrativa hegemónica de la derecha colombiana.
Los otros países tienen una izquierda más tecnócrata, capacitada y abierta al diálogo, mientras que en Colombia nos tocó lidiar con la izquierda más barrabravista, fanática, violenta e hipócrita que puede haber. Tienen algún argumento o solo saben decir "tibio" y "facho"?