La memoria no le falla en absoluto; es una de las composiciones visuales más potentes y repetidas en la filmografía del director. En ¡Qué verde era mi valle! (How Green Was My Valley, 1941), John Ford recurre exactamente a esa misma estructura espacial para retratar las dinámicas de la familia Morgan, especialmente durante las escenas de las comidas en el hogar.En este caso yo diría para referirse a la autoridad del padre.