Veo en mi muro a muchos que creen que su empleo se lo deben al presidente Petro. Error: el trabajo no viene de él, sino a pesar de sus políticas. Quien te da empleo es el empresario que arriesga su capital, invierte en una idea y asume pérdidas para generar ganancias. Nadie trabaja gratis.
Pero las reformas de Petro –como la laboral que sube costos de contratación, los impuestos más altos y otras como la tributaria– han hecho el terreno más hostil para los negocios. Colombia no es un país de multinacionales gigantes; cerca del 99% de nuestras empresas son micro, pequeñas y medianas (según DANE y RUES). Estas sufren con cambios impredecibles que ahogan su crecimiento. Y hay dos problemas más: si esas PYME no crecen, la economía se estanca –menos inversión, menos trabajos reales. Eso impulsa el auge de “empresas unipersonales” (ese rebusque disfrazado de emprendimiento), que no son viables a largo plazo; son parches, no soluciones.
¿Quiénes sí deberían agradecer? Solo los miles contratados por el gobierno con plata pública para puestos temporales o burocráticos. Eso no es desarrollo; es clientelismo.