Hasta con un remedo de banda presidencial (solo a esto puede aspirar) llegó al estadio Ricardo Salinas Pliego, mientras la presidenta era arropada por su pueblo.
Su plan fracasó; solo muy pocos provocadores respondieron, no corrió la sangre en las calles. No hubo represión ni boicot ni el caos que le hubiera permitido al oligarca lanzar su campaña presidencial.
México, su gente y
@ClaudiaShein cautivaron, enamoraron al mundo y el se ganó el desprecio del pueblo al que tanto desprecia y un mote que lo acompañará el resto de sus días.