Desde Londres 38, espacio de memorias, rechazamos el nombramiento de James Sinclair Manley como nuevo embajador de Chile ante la Ciudad del Vaticano, cargo para el cual fue designado el pasado 4 de junio por el Presidente de la República, José Antonio Kast. Sinclair destruyó, durante 1988 en la Cancillería, documentos y archivos de la Central Nacional de Informaciones (CNI). Los archivos estaban vinculados a las actividades en el exterior que correspondían a acciones de vigilancia y que incluso en años anteriores habrían estado relacionadas con el Plan Cóndor. Ya en 2014 nos opusimos a su designación como embajador en Australia. Es inaceptable que una persona que practicó la destrucción de estos documentos, en favor de la impunidad en la violación a los derechos humanos, hoy nuevamente represente a Chile en el exterior. Aquí parte de su historia:
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