El misterioso ascenso del nuevo monje negro pese a la caída de Adorni
Mientras la figura política de Manuel Adorni atraviesa su peor momento, hay un misterioso funcionario que no deja de acumular influencia dentro de la Casa Rosada.
Se trata de Ignacio Devitt, un dirigente de bajísimo perfil público que pasó de ser un ex concejal del PRO en Vicente López y ejecutivo de asuntos corporativos de Philip Morris-Massalin Particulares a convertirse en una de las personas con mayor acceso a las discusiones reservadas del poder libertario. Su designación al frente de la Secretaría de Asuntos Estratégicos fue impulsada directamente por Adorni tras su salida de la tabacalera.
Devitt evita entrevistas, no protagoniza conferencias de prensa, no construye volumen político propio y prácticamente no existe para la opinión pública.
Sin embargo, su nombre aparece cada vez con más frecuencia en las conversaciones sobre negociaciones legislativas, acuerdos políticos, relación con gobernadores.
Una paradoja típica de la política argentina: cuanto menos visible es el funcionario, más preguntas genera sobre el alcance real de su influencia.
Lo llamativo es que su crecimiento no se detuvo ni siquiera cuando comenzaron los cuestionamientos internos sobre la gestión política de Adorni.
Por el contrario, en distintos despachos oficiales aseguran que Devitt logró construir vínculos propios con otros centros de poder del oficialismo, manteniendo diálogo con los espacios que orbitan alrededor de Karina Milei, Martín Menem, Lule Menem y Santiago Caputo.
Hoy participa de reuniones de la mesa política gubernamental que hace apenas unos meses estaban reservadas para el núcleo más cerrado del Gobierno.
Su recorrido también alimenta las suspicacias. Durante años trabajó en asuntos públicos, relaciones institucionales y estrategia corporativa para Philip Morris, una de las compañías con mayor capacidad de lobby del mundo, además de haber pasado por Genneia y otros ámbitos del sector privado.
Su desembarco en la política libertaria fue tan rápido como silencioso y dejó abierta una pregunta que muchos se hacen en el Congreso y en el sector empresario: si el funcionario sigue siendo un lobbista de intereses empresarios.
Por eso entre dirigentes, empresarios y operadores parlamentarios persisten las sospechas sobre la influencia que podrían seguir conservando algunos de los sectores empresarios con los que trabajo.
La discusión reapareció especialmente alrededor de temas regulatorios vinculados a la industria tabacalera y los nuevos productos de nicotina, donde distintos medios señalaron su pasado como uno de los principales interlocutores corporativos de Philip Morris en la Argentina.
En un Gobierno que hizo de la lucha contra la casta y los lobbies una de sus principales banderas, el ascenso de Devitt representa una de las historias más intrigantes de la administración Milei.
Una figura que para muchos sigue siendo un misterio y que para otros encarna la versión libertaria de una vieja tradición argentina: la del monje negro que opera lejos de las cámaras, pero cada vez más cerca del poder.