La declaración del presidente Petro sobre la insulina, además de desafortunada para miles de enfermos, confirma que el diagnóstico del gobierno sobre los problemas del sistema de salud es equivocado:
En este momento el gran ogro son las EPS. Cuando las acaben y persistan las fallas (debido a una reforma basada en un diagnóstico erróneo), culparán a las IPS/prestadores, y los acusarán de corruptos ‘chupa sangre’. Cuando acaben a los prestadores, el único actor que quedará para culpar serán los pacientes. Dirán entonces: es que la gente hace mal uso de los servicios, abusa, hace fraude. Tal como lo está haciendo ahora el presidente frente a la escasez de medicamentos, lo que realmente es atribuible a la incapacidad de su propio gobierno.
En definitiva, y tal como lo han advertido todos los expertos, la reforma a la salud no se trata sobre mejorar el sistema ni las atenciones en salud a los ciudadanos. Se trata simplemente de estatizar la chequera, a costa de retroceder 30 años en un peligroso salto al vacío.