En el acto del PIT-CNT de ayer habló entre otros la Sra. Nathalie Barbé, quien se refirió al plebiscito del 2024 en términos que no deben pasarse por alto. No piensa lo mismo La Diaria, que no los menciona en su crónica del acto, ni el propio PIT-CNT, que tampoco los incluye en el extracto de los discursos que puede leerse en su página web.
Lo que dijo Barbé (su discurso completo sí está en YouTube) fue que en ese plebiscito sobre la propuesta del PIT-CNT para la reforma de la seguridad social, "de un lado quedó la clase trabajadora y sus intereses y del otro lado quedó el gran capital, las clases dominantes y sus mercenarios". Agregó que "no se llegó a las firmas" (evidente lapsus, atribuible quizás al apasionamiento de la oradora) porque quienes se opusieron a la reforma "jugaron sucio", usando argumentos falsos. Remató con la conclusión de que "Acá nadie laudó nada" y ratificó que la lucha continuará en pos de los mismos objetivos de la iniciativa que la ciudadanía rechazó en las urnas.
Para la Sra. Barbé, pues, el plebiscito enfrentó a los buenos contra los malos. El que la mayoría haya respaldado a los malos solo es atribuible a que "jugaron sucio"; la gente se dejó engañar por el gran capital y los mercenarios a su servicio, desoyendo los sabios consejos de los presididos por Marcelo Abdala. La misma gente eligió presidente a Yamandú Orsi, pero evidentemente la oradora no cree que sea contradictorio considerar espurio un pronunciamiento popular y legítimo el otro, pese a que ambos emanaron del mismo proceso electoral.
La conclusión de la Sra. Barbé es contundente: "acá nadie laudó nada". O sea: el plebiscito no valió. Estamos como antes de su celebración. Consecuentemente, ratificó como objetivos de la lucha sindical los mismos elementos de la propuesta que la ciudadanía rechazó.
A todo esto yo lo llamo deslealtad institucional. Es invocar y usar las instituciones de la democracia cuando me sirve hacerlo, pero negarles legitimidad cuando su funcionamiento arroja resultados que no me convienen. Si yo gano, vale; si yo pierdo, no vale.
Los que así piensan no son demócratas; usan a la democracia, que no es lo mismo.