Para reflexionar después del creciente aumento de problemas de salud mental en los últimos meses entre los médicos residentes, especialmente en Anestesiología.
Dos médicos estadounidenses (Simon G. Talbot y Wendy Dean) ya expresaron que el agotamiento que sufrían los médicos no era realmente burnout, sino que se trataba de un daño moral profundo.
"Para garantizar que médicos compasivos, comprometidos y altamente cualificados lideren la atención al paciente, los directivos del sistema sanitario deben reconocer y admitir que esto no es agotamiento profesional o burnout. Los médicos se están quitando la vida a un ritmo alarmante (el doble que en el ejército), lo que indica que algo funciona muy mal en el sistema.
La solución SIMPLE de establecer programas de bienestar para médicos... no resolverá el problema. Tampoco lo hará una atención basada en equipos, horarios flexibles, mindfulness, meditación, técnicas de relajación... Ninguna de estas medidas está orientada a cambiar los patrones institucionales que infligen lesiones morales...
Los médicos deben ser tratados con respeto, autonomía y la autoridad necesaria para tomar decisiones... Los mandatos de arriba-abajo en la práctica médica son degradantes y, en última instancia, ineficaces".