Cada vez que escribo sobre pensiones, siempre aparece un listo con la misma cantinela: “el problema no es que las pensiones sean altas, es que los salarios en España son bajos”.
Este argumento cumple con las tres características que tanto gustan al español medio:
1️⃣ Te permite subirte a la atalaya de la superioridad moral. ¿Quién puede estar en contra de salarios más altos? Es como estar en contra de la paz, las florecitas del campo o la tortilla de patatas.
2️⃣ Es sencillo y no exige esfuerzo mental, no sea que pensar provoque un tumor cerebral.
3️⃣ Es incorrecto.
El problema fundamental del sistema de pensiones español es que no hay equilibrio actuarial entre cotizaciones pasadas y pensiones actuales. Si capitalizamos las cotizaciones que los pensionistas pagaron al tipo de interés igual al crecimiento medio del PIB durante sus vidas laborales (el correcto en un sistema de reparto sostenible) y lo comparamos con el valor actuarial de la renta vitalicia que hoy reciben, vemos que esta es entre un 45 % y un 70 % más alta (según los detalles).
Es decir: los pensionistas reciben más de lo que aportaron, una verdad dolorosa que casi nadie quiere aceptar. He visto a comentaristas decirme “yo solo quiero que me paguen lo que coticé (capitalizado)”, aparentemente ignorantes de que están cobrando bastante más.
En números: por cada 1000 € de cotizaciones a lo largo de una vida laboral, el sistema paga unos 1500 € de pensiones. 500 € de déficit.
Imaginemos ahora que los salarios en España fueran el doble. El sistema, en vez de ingresar 1000 €, recibiría 2000 €… pero tendría que pagar 3000 €, con 1000 € de déficit. Nos ha costado la torta un pan.
La realidad es un poco más sutil (pensiones mínimas, máximos de cotización…), pero en lo esencial, salarios más altos no arreglan nada.
Lo que sí arregla la situación es que los salarios crezcan (independientemente de su nivel). ¿Por qué? Porque el crecimiento salarial va ligado al crecimiento del PIB (el cambio de proporción de la remuneración total de asalariados, incluidos los costes laborales que pagan las empresas, sobre el PIB total va a ser siempre de segundo orden cuantitativamente). Al poder capitalizar las cotizaciones a un tipo de interés más alto, la diferencia entre el valor de las cotizaciones y los pagos futuros se reduce. La clave es la tasa de crecimiento de los salarios, no su nivel.
Ya me imagino la objeción: “pues hagamos que suba el PIB y los salarios”. Ojalá fuera tan fácil:
👉 El coste de las pensiones actuales (vía cotizaciones o impuestos) es tan alto que nos impide invertir en infraestructuras, educación o I D, lastrando el crecimiento del PIB.
👉 La presión fiscal actual (y creciente) ralentiza aún más el PIB.
Pero hay un punto incluso más importante, aunque sutil. Unos salarios en crecimiento significan que las pensiones serían más bajas en proporción al salario medio. ¿Nos creemos que el votante medio español permitiría esta situación? Yo soy muy escéptico. Veo mucho más probable que, en un contexto de crecimiento del PIB, habría mil presiones para “mejorar las pensiones” o que las mínimas se equiparasen con el salario mínimo (“como es de justicia”). Los españoles votarían entusiasmados por el Partido de los Nuevos Derechos Sociales que prometería “repartir la prosperidad”. Lo que ganamos con más crecimiento del PIB lo perdemos “repartiendo la prosperidad”.
Al final del día, el problema es fundamental: hasta que aceptemos que tiene que haber un factor de sostenibilidad ligando las pensiones con el crecimiento del PIB, no llegaremos a ninguna parte.
Cervantes lo entendió bien: los españoles creen en el bálsamo de Fierabrás. Lástima que no exista.